Con un discurso cargado de chicanas a la oposición el presidente inauguró las sesiones ordinarias en el Congreso

Las palabras inaugurales del presidente argentino, lejos de mostrar una faceta conciliadora para bajar la temperatura de una sociedad cansada, sólo echó más leña al fuego

El discurso de Alberto Fernández en el Congreso estuvo signado por fuerte declaraciones sobre los temas mas candentes de estos ultimos días, el escándalo del vacunatorio VIP, la marcha de la economía y las decisiones de la Justicia. Todo se hizo a gusto y piaccere de la mujer que ostenta el poder en el país.

El destinatario principal, como se preveia desde dias anteriores, fue el ex presidente Macri y su equipo de gobierno. Mas que un lugar en el estrado principal del Poder Legislativo el discurso parecia un compendio de chicanas hacia la hinchada rival dentro de una cancha de futbol. El marco de público y funcionarios K gritando y cantando dentro del recinto cual barrabravas terminaron por dar ese paisaje digno de una película de Quentin Tarantino.

Dentro de ese ambiente escatológico y muy alejado de los países del primer mundo, el presidente Alberto Fernández procedió a leer su discurso (o el discurso de ella?) dentro del cual cada párrafo era una critica diferente a la gestión del gobierno anterior, acompañadas por efusivos aplausos y la sonrisa socarrona de la multiprocesada vicepresidente, asi… con ‘E’.

Sobre la marcha de la economía dijo que muchos países experimentaron una caída del PBI, el aumento de la pobreza, la suba de los déficits fiscales y el incremento de la deuda pública, pero que uno de los desafíos «es poder entender qué impactos obedecen a procesos globales y cuáles a políticas económicas», en referencia nuevamente al gobierno del ex presidente Mauricio Macri.

«En 2018, hubo crisis de la balanza de pagos, recesión, caída de la actividad y aumento del desempleo, la pobreza y la indigencia. Como si esto fuera poco, cuando no hubo más financiamiento internacional, se pidió un préstamo al Fondo por US$44.000 millones que se esfumaron antes de que asumiéramos», afirmó.

Fue en ese momento cuando el Presidente anunció que llevará a la Justicia la toma de deuda con el Fondo Monetario Internacional apuntando a Mauricio Macri como principal responsable. “Sabemos que ese crédito fue otorgado para favorecer la campaña presidencial de Macri. Eso fue una administración fraudulenta. He instruido que se haga una querella criminal para saber quiénes fueron responsables de la mayor administración de caudales que nuestra memoria recuerda. La inquietud parece ser también del Fondo”, dijo Alberto Fernández, en una crítica a las autoridades del FMI que accedieron a desembolsar USD 55 mil millones.

Con respecto a la pandemia y posterior cuarentena, Fernández expresó ‘hemos inaugurado doce hospitales públicos en tiempo record para atender la demanda social, ningún argentino se quedó sin la necesaria atención médica’, olvidando las muertes por Covid hasta el momento de más de 52 mil compatriotas. Eso si, esbozó una tibia autocritica respecto de los vacunados VIP cuando dijo que fue un error lo ocurrido, pero acto seguido cargó nuevamente contra la oposición.

“No llegué a la Presidencia para ser sordo a las críticas bien intencionadas, como tampoco para dejarme aturdir por críticas maliciosas que responden a intereses inconfesables, de poderes económicos concentrados que en ocasiones buscan sembrar las fracturas, la polarización y la discordia entre el pueblo argentino profundizando las heridas que como sociedad cargamos”, dijo.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, saluda junto a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en su ingreso a la apertura de las sesiones ordinarias del 2021 del Congreso Nacional en Buenos Aires. 1 mar, 2021. Natacha Pisarenko/Pool via REUTERS

Uno de los momentos más tensos de la apertura de sesiones se produjo cuando el Presidente reprendió al diputado del PRO Fernando Iglesias. “Tuvo cuatro años para hablar, ¡¿Por qué no me deja hablar a mí por favor?!”, le dijo el mandatario. En ese momento, Cristina Kirchner le tocó la mano con la supuesta intención de calmarlo, en un gesto de cercanía. El diputado de la oposición anteriormente habia tenido un par de cruces menos frontales con el presidente. Consultado al respecto, expresó: “La verdad es que hemos estado muy moderados ante la indignación que provoca un discurso que provoca un mentiroso y un hipócrita”, enfatizó.

Otro de los puntos más álgidos del discurso fue sobre el futuro de la Justicia, y adelantó un asunto que se viene hablando desde hace unas semanas, y es la creación de un Tribunal Federal de Garantías que estará por debajo de la Corte Suprema “que tendrá competencia exclusivamente en cuestiones de arbitrariedad y al que se podrá llegar por vía del recurso extraordinario”.

Justificó dichas medidas debido a que la Justicia es el «único poder que parece vivir en los márgenes del sistema republicano» y el que, según describió, debe avanzar con reformas, «una demanda impostergable de la sociedad en su conjunto». Y agregó: «Sus miembros (jueces, fiscales, defensores y demás funcionarios) disfrutan de privilegios de los que no gozan ningún miembro de la sociedad», aclarando que sus críticas al sistema judicial no sean interpretadas como la «voluntad de favorecer a alguien», refiriéndose a Cristina Kirchner

El resto del largo y en momentos tedioso discurso fue mas de lo mismo, arengas al gobierno Nac&Pop y provocaciones a la oposición. Más de lo mismo, aunque con las palabras de hoy el presidente decidió aumentar la profundidad de la grieta y terminar de pasar al núcleo más duro del kirchnerismo con vistas a las próximas elecciones legislativas. Si la oposición no reacciona sería el fin de la República.

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