Carta abierta al presidente de algunos argentinos, Alberto Fernández

Por Virginia Canal

No puedo comenzar esta misiva sin explicarle, con todas mis limitaciones reconocidas y aceptadas a cuestas, que nunca una circunstancia tan sensible y grave como lo es una pandemia puede enfrentarse en términos antitéticos tal cual Ud. lo hizo, poniendo el acento disyuntivo en la “economía O salud”.

¿Le parece si antes de proseguir le hablo un poquito de gramática para poder llegar al punto de inflexión de esta carta? La gramática es el plexo de reglas del lenguaje que regulan el uso de una determinada lengua y abarca tanto la composición como la organización sintáctica de las oraciones.

Va de suyo que hay distintos niveles, y el que aquí me interesa señalarle es el léxico-semántico; en este estadio solo importa el significado y la correlación con las palabras; dicho de otra forma, es el modo en que una palabra puede remitir a diversos sentidos o viceversa.

Las palabras son, desde un punto de vista gramatical, unidades. Para que gocen de mayor significado se suelen emplear dentro de oraciones las cuales, muchas veces, exigen algún elemento que las enlace; y ese elemento es la conjunción. Hay muchos tipos de conjunciones, pero Ud. mi estimadísimo ácaro vegetal, se concentró en una para definir el rumbo de su nefasta administración en tan solo un año de gestión: la conjunción disyuntiva “O”.

La misma se caracteriza por presentar alternativas…Lo que menos se necesitaba ante una coyuntura de semejante magnitud. Se podrá preguntar entonces dónde radicó su error. No desespere, le tengo la respuesta: en olvidar la conjunción coordinante. La misma, para abundar su bagaje de conocimientos, tiene como función primordial la unión de dos elementos de IGUAL jerarquía. Más precisamente, lo que omitió fue la conjunción coordinante copulativa “Y” (no me confunda el propósito de esta conjunción Mr. ácaro y nos mande a coger, aunque no está de más considerando durante casi un año se lo impidió a muchos) que indica una alianza donde los elementos suman, acumulan o, en el peor de los casos, restan ideas.

¿Me va entendiendo o repito como maestra ciruela? Sí señor. Sí, Ud. acudió a implementar la forma más calamitosa, más dañina, más cruenta, más perjudicial y más vil que pudo haber escogido para dominar el año de la pandemia: optó por la “O” ¿Y sabe en qué resultó? ¿Entiende las consecuencias? Se lo explico a continuación, con los datos que SU propio INDEC informó.

El nivel de pobreza en SU Argentina, durante el segundo semestre del año 2020 (ni quiero pensar cuando se revele el año próximo la información sobre el 2021), ascendió al 42%. Eso significa un aumento de casi siete puntos porcentuales respecto de igual período del 2019. Otro dato más, ¿lo quiere? La indigencia trepó al 10,5%, frente a los 8 puntos porcentuales del mismo período del 2019, ubicándose así en el nivel más alto desde 2004 (ni el gato se atrevió a tanto).

Mientras la pobreza crece exponencialmente, y Ud. junto a sus secuaces se hacen al mismo tiempo más ricos e impunes, los “hipotéticos” casos de COVID no disminuyen. A contrario sensu, se dice que en los últimos días se presentó una escalada —llamativa, por cierto—de contagios. Explíqueme entonces, y le pido no acuda a la trillada y falaz excusa de la irresponsabilidad social, cómo puede, luego de haberse transitado la cuarentena más larga e inútil del mundo, estar ocurriendo este fenómeno paritario de acrecentamiento de la pobreza (lo que podría encontrar algún débil justificativo con el encierro y la imposibilidad de trabajar, de haber perdido el empleo, etc.) con la agravación sanitaria por mayor cantidad de casos de murciélago loco.

¿Puede dilucidarme esta confusión? Sepa comprender, soy una persona rudimentaria y solo entiendo cuando dicen: Ah, pero Macri! ¿Tendrá alguna relevancia en la supuesta segunda ola que las pocas vacunas que llegaron a nuestro país fueron arrebatadas, abusiva y despóticamente, por su secta de papanatas inservibles y nunca llegaron a quienes requerían, por su condición, la protección? Como verá, no hablo de “esenciales”

¿Qué es eso de personas esenciales? Válgame la providencia de distinguir entre individuos esenciales y no esenciales; eso se lo dejo a inmorales e inhumanos como Ud. y su séquito de obscenos. En cuanto a la pobreza, no quiero creer que es un pilar estructural de sostenimiento de vuestra impunidad al poder y, por ende, están empecinados en propagarla ¡Qué no decaiga, necesitamos más pobres! Expandirla al igual que a la ignorancia a través de la falta de educación. Y multiplicarla como al miedo, principal condimento del dominio absoluto. Ilumíneme, por favor.

Cuénteme qué vidas pretendió salvar si es que, acaso, esa fue alguna vez su razón para semejante aberración social, económica, sanitaria, educativa y laboral. No puedo extenderme más, aunque intención no me falta, por tanto retorno al inicio y a la dualidad lesiva “economía O salud” que Ud. propuso como salvataje ante la pandemia. Desde mi humilde y básico espacio le cuento que la salida era mucho más simple, el secreto estaba en la “Y”. Nunca debió ser “economía O salud”. Era “economía Y salud” tontito.

Atte lo saluda una loca incurable.

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