Ruego tu disculpa gran Charly. Algunos insisten con mantenerse al margen de la ley

Por Virginia Canal

Carlos S. Nino (1943-1993) fue un filósofo, jurista y sociólogo argentino. Se destacó además como coordinador del “Consejo para la Consolidación de la Democracia” (1985-1989), impulsado por el entonces presidente de Argentina, Raúl Alfonsín.

En 1992 Nino publicó “Un país al margen de la ley”, una obra escueta, de simple lectura, pero extremadamente categórica y demostrativa de la cual se deducen las infracciones del argentino promedio cuando se enfrenta a las normas. El énfasis analítico del gran Charly, un auténtico progresista, estuvo puesto tanto en el incumplimiento de las reglas comunes del derecho pero también en la palmaria confrontación entre las conductas ejecutadas por el “banana” argento con la Constitución Nacional.

Nino concentró su investigación en la consecuencia —a la que llamó ANOMIA BOBA— de la inobservancia de las normas jurídicas y éticas. Esta tipo de anomia es, en definitiva, el resultado del ultraje y vilipendio a las reglas más elementales que nos permiten convivir armónicamente y ajustados a derecho.

Lo real es que las descripciones y los ejemplos que diera Charly en esta obra magnífica han cobrado una triste significatividad en estos últimos días frente a los hechos que adquirieron estado público.

Un presidente que gobierna por decretos sin ninguna intervención del Congreso, que se arroga facultades en materia de educación y salud (no delegadas por la CONSTITUCIÓN al gobierno federal), que envía a patrullar a las FF.AA y a las FF.SS sin declarar previamente el estado de sitio en caso de conmoción interior (¡¡¡CONMOCIÓN INTERIOR!!!), que vapulea e insulta a los únicos que se cargaron al hombro la lucha contra el COVID, que tiene la desfachatez de argumentar que las “capacidades diferentes” impiden un dictado de clases correcto y seguro a la luz de los protocolos sanitarios vigentes… ¿Hay algo más anómico y bobo que eso? Evidentemente no aprendimos nada Carlitos, seguimos caminando al margen de la ley. Y Alberto, mucho más alejado de la banquina legal y legítima.

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