John Locke, el lacayo y la chorra.

Por Fernando Shina

El célebre pensador ingles John Locke, que además de filósofo fue médico, vivió entre 1632 y 1704. Sus ideas fueron determinantes para la evolución del movimiento republicanista que tomó mayor impulso a partir del Siglo XVIII.

En su libro más importante (Segundo ensayo sobre el gobierno civil, 1662) Locke examina lo que él mismo denominó disolución de un gobierno republicano, basado en el Estado de Derecho y la división de poderes. Allí enumera algunas situaciones que indican cuando un gobierno entra en estado de putrefacción institucional.

El gobierno del Presidente Fernández ha incurrido en prácticamente la totalidad de las causales disolutorias formuladas por Locke; a saber:
1) Hace más de un año que emplea todos los atributos del poder, que consiguió con el voto libre de un pueblo indigente y semianalfabeto, para lograr la desvergonzada impunidad de una VULGAR LADRONA asediada por la acumulación de pruebas en su contra.
2) En plena pandemia mundial, y con la morgue desbordada por 60. 000 cadáveres, no consiguió vacunas suficientes para la gente, comenzó turbias negociaciones con potencias extranjeras y, para colmo, CONSINTIÓ y TOLERÓ, un sistema de vacunación repulsivo para privilegiar a sus repugnantes amigos mientras los viejos y enfermos continúan muriéndose en la interminable fila de las desgracias peronistas.
3) Para concluir este índice provisorio e incompleto de atrocidades, el tirano peronista acaba de firmar un decreto que, en los hechos, determina la intervención militar de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Su finalidad es, en última instancia, que las fuerzas federales, policiales y militares, repriman a las madres que quieren llevar a sus hijos a la escuela y a los ciudadanos que deseen tomar un café…

Volvamos a Locke antes que la náusea concluya en vómito. La solución para terminar con estas brutalidades del gobierno peronista de los Fernández es la resistencia civil hasta que retrocedan o renuncien. Como bien dice Locke: «…cuando al pueblo se lo hace sufrir y se lo expone a los abusos de poder arbitrario, la rebelión se producirá, por mucho que se le diga que sus gobernantes son hijos de Júpiter o divinos.

«Los argentinos sabemos muy bien que tanto Alberto como Cristina son hijos de…otros padres más terrenales. ¡El soberano los hará renunciar!

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