Del acto fallido a los presidentes fallados

Por Virginia Canal

El concepto de acto fallido fue introducido por el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud (1856-1939), médico neurólogo austríaco. En términos simples puede decirse que los actos fallidos son una de las formas en que se manifiesta el inconsciente de un individuo al colisionar con sus intenciones conscientes.

En otras palabras, se trata del síntoma que evidencia el combate entre intereses o deseos conscientes e inconscientes. Luego de la sentencia cortesana que avalara la AUTONOMÍA de CABA, y paralelamente se obtuviera como resultado implícito la habilitación de las clases presenciales allí, los presidentes de la República, K-A, tuvieron varios actos fallidos.

Repasémoslos: A.F: “Yo que soy un hombre que ama el estado de derecho y que reivindico el estado de derecho y que respeto las sentencias judiciales,…, no saben lo que me apena ver la decrepitud del derecho convertido en sentencias. …»»… Lo hacemos para preservar la salud y la vida de nuestra gente. Y contra eso, dicten las sentencias que quieran, vamos a hacer lo que debemos»

C.F: «Sinceramente, está muy claro que los golpes contra las instituciones democráticas elegidas por el voto popular, ya no son como antaño». «Hoy, la Corte acaba de decidir…que el Poder Ejecutivo Nacional no tiene competencias para tomar medidas sanitarias «Es público y notorio que el inconsciente del Presidente I está sugestionado con la contingencia que, según él, representa la COVID. Es por ello que su deseo inconsciente es que sus DNU sean aceptados indiscutiblemente —y muy a pesar de la inconstitucionalidad de la que gozan— por las provincias y la CABA.

Sin embargo, la realidad (lo consciente, si es que Abert tiene viva esa zona) choca de bruces con en ese pequeño librito llamado “Constitución Nacional” donde se dispone que para dar forma y fondo al anhelo interior del Cacique, éste debería haber acudido en primera instancia a la declaración del estado de sitio (art. 23 CN), y siempre en el marco del debate dentro del recinto del Congreso Nacional.

También sucumbió el inconsciente de la Presidente II al hacer alusión a un «golpe» frente a la sentencia de la Corte federal que le resultó hostil y en las antípodas de sus pretensiones íntimas ¿Cómo se traduce ello en el consciente (o en la realidad obturada de Kreess)? En la injusticia de aquellos fallos que solo se ajustan a las intenciones del gobierno kirchneroalbertista.

Una interpretación superflua de los dichos de la Presidente bis bien lleva a entender que, a su criterio de exitosa abogada, una sentencia opuesta a su beneficio, no es justa (¿).Después de esta somera síntesis, creo que si Freud estuviera aquí me diría sin reparos: “Pequeña idiota, agarra mis “Obras completas” y estudia. No son presidentes con actos fallidos. Son dos presidentes fallados” (¡¡¡y follados sublimemente por Corte!!!).

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