Darwin; evolución y selección natural. La Cámpora; involución y selección artificial

Por Virginia Canal

Charles Darwin fue un naturalista británico y uno de los pioneros en examinar el evolucionismo. De su viaje alrededor del mundo a bordo del Beagle, entre 1831 y 1836, Darwin observó la naturaleza y extrajo ejemplares de flora y fauna que, a posteriori, le resultaron útiles para construir su teoría de la evolución de las especies por selección natural y supervivencia del más apto.

El origen de las especies (1859), fue el cierre de años de estudios de Darwin. Allí concluyó que la lucha por la vida y la selección natural son los mecanismos que permiten la evolución de los seres vivos. Sobre este engranaje señaló que, en tanto los recursos naturales son limitados, los organismos con determinados rasgos heredables favorecen la reproducción y la supervivencia de las poblaciones en virtud de que logran una mejor adaptación al entorno con el paso del tiempo.

La Cámpora, aquellos soldados místicos de la presidente, devenidos en falaces militantes, se diferencian radicalmente de Darwin, y proponen lo contrario: la involución por selección artificial de la comunidad argentina (alguno viene por herencia, ejemplo de ello es Chanchito Play). Esta tragedia política nacida del seno del kirchnerismo duro es, sin lugar a dudas, un verdadero bastión de poder regresivo (y si no, pregúntenles por los ideales guerrilleros que Neshtor les inculcó y ellos sostienen, ¿algo más involutivo que mantener las ideologías facciosas de los ´70?): se destacan en los actos públicos, más en aquellos donde la oradora es la Mefistófeles Nac&Pop, y ostentan varios cargos públicos (digámoslo claro, se chupan incalculables centímetros cúbicos de la leche de la teta del Estado… recursos ¡¡¡¡ limitados!!!!).

Muchos de sus integrantes son jóvenes embelesados por la revolución (¿?). En otras palabras, y más directas, los cautivan los buenos sueldos de los cargos públicos que obtienen, incluso algunos de ellos —por no decir la mayoría— sin ninguna idoneidad profesional para el puesto que les regalan a cambio de agitar su dedo en “V” y de cantar al unísono como monos narcotizados: “unidos y organizados junto a Néstor y Cristina”.

Lo que olvidan, con toda intencionalidad, es el propósito de esa unión y esa organización: quedarse con todo lo que puedan de ese alimento salvador que el Estado les provee. Bueno, al final, se trata de adaptarse para sobrevivir…Resumiendo, La Cámpora es una bolsa de trabajo y sus integrantes son los asalariados tercerizados de la administración pública. ¿De qué militancia hablan? ¿Qué revolución estatal planean que no sea la revolución de los bolsillos propios? Estamos grandes, cheeeeeee…

La Cámpora, esa nueva generación propulsada por “las buenas causas” y las “pocas palas”, hoy transita una etapa de consolidación que se fortalece aún más con el apoyo del debilitado presidente marioneta de algunos argentinos; vaya paradoja. Nunca antes tuvo tanto poder ni se hallaba tan activa, ni tan bien posicionada —en las arcas— del Estado. Y allí radica el gran problema que enfrentamos —como valor agregado y como si no tuviésemos otros— los argentinos que comulgamos con ciertos valores y principios: el nuevo desafío que se ha propuesto superar el refugio de asnos enviciados de poder y de muchos cobres, ser un proyecto de gobierno de la próxima generación.

Hay que meter a la licuadora urgente los huevos de los ejemplares de fauna involutiva argenta. O puede que en breve se re configuren en formato de tiranosaurio “Patagotitan mayorum”; y ya no habrá gases ni meteoritos que puedan contra su furia. Es indispensable detener la involución artificial. Miremos con detenimiento a los chicos de la caravana mágica…son peligrosos y van por tu retroceso y su avance.

¡Viva Perón!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.