Algo huele a podrido en Argentina

Por Virginia Canal

“Something is rotten in the state of Denmark” (Algo huele a podrido en Dinamarca) es una de las frases más representativas y significativas de la obra de William Shakespeare (1564/1616). Surge entre las líneas de «The Tragedie of Hamlet, Prince of Denmark» (1603), el drama trágico escrito por el dramaturgo, poeta y actor inglés.

En una de las escenas, el príncipe Hamlet escucha a Marcelo, su centinela, pronunciar la célebre frase: «algo huele mal en el estado de Dinamarca», antes de que apareciera el fantasma del rey, su padre, y le informase que acababa de ser asesinado por su hermano Claudio con el objetivo de quedarse con la corona y casarse con la viuda. A partir de ese momento, Hamlet se propuso vengarse de su tío. La locución citada permite inferir una incisiva y abrasiva metáfora: al igual que el pescado que comienza a descomponerse por la cabeza, el Estado principia su derrotero fétido y pestilente por la actividad corrompida e ilícita de la casta política dirigente.

¿Qué nos quiso decir Shakespeare entonces? Que por causa de la corrupción política, iniciada en las altas esferas, las cosas en un país nunca van a funcionar como deben hacerlo. «Algo huele mal en el estado de Dinamarca” vino a consagrar la idea de que algo (¿o todo?) se ejecuta deficiente y fatalmente cuando el adalid está pútrido e infecto por la inmoralidad. La corrupción superior pone en evidencia toda la suciedad e inmundicia del poder que desciende hasta conformar la fauna cadavérica política que se alimenta, insaciable, de esos restos de imperio y prepotencia.

Mientras todo esto ocurre, los políticos de turno van por la vida ilesos, invulnerables, miserables y se CAGAN en toda la ciudadanía (¡incluso en los propios!). Mientras ellos transparentan la ilegalidad con absoluto y contundente desparpajo, la ciudadanía MUERE en las camas de hospitales, el argentino de a pie PIERDE su fuente de trabajo, y A TODOS nos van CERCENANDO derechos fundamentales, adquiridos y garantizados.

SUPREMACÍA, CORRUPCIÓN, ENGAÑO y DISCREPANCIA con la realidad de los otros. Poco parece importarles a los deshonestos y obscenos autócratas kirchneroalbertistas cuando se trata de sostener, aumentar y demostrar su poder. Algo huele a podrido en Argentina. Algo huele muy mal.

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