¿De qué carajo hablan? ¿De corrupción o de impunidad?

Por Fernando Shina

Oscar Wilde (Dublin, 1854 – 1900) gozó – y también padeció – de tres talentos imperdonables para la Inglaterra victoriana que le tocó en suerte; a saber: un exquisito paladar literario, una lengua siempre afilada para lastimar a quien no debía, y una moral demasiado relajada para aquella Europa más industrial que humanista.

El adorable poeta maldito decía en Dorian: «One should never do anything that one cannot talk about after dinner» (Nunca debemos hacer algo que no podamos comentar durante la sobremesa). Es bastante razonable pensar que Oscar jamás pudo resistir una sobremesa en las tertulias que concurría…Desgraciadamente, es hora de volver al peronismo salvaje que rige en nuestro mediocre país.

La dirigente Vidal, que acaba de traicionar a millones de bonaerenses, suele decir, con el orgullo que no tenía Wilde, pero sin ninguno de sus talentos, que ella «chatea» normalmente con Máximo Kirchner y que esas conversaciones le parecen apropiadas porque ambos son dirigentes políticos (note el lector qué bajo hemos caído para aceptar que estos dos salames deprimentes sean destacados dirigentes de la Argentina). Vidal supone, incluso añora, que seamos unos imbéciles que no entendamos que el problema no es el «chateo», sino su contenido.

Es decir, querida María Eugenia: ¿De qué hablás con el hijo de la delincuente más inmoral de la historia argentina? ¿Le decís que su mamá debe responder ante la justicia por gravísimos delitos que incluyen el asesinato de un fiscal y la traición a la patria? ¿Hablan de corrupción y del rol de los jueces en una República? ¿Qué te contesta Máximo cuando le decis que su madre debe estar presa? ¿Pensás que CFK es una miserable corrupta o una perseguida por la justicia? ¿Hablan de su corrupción o de su impunidad?

O sea: de qué CARAJO hablás con Máximo Kirchner?Si ella no puede contestar a esta pregunta, que, por cierto, todavía no le hizo ningún mediocre periodista, deberíamos pensar que tampoco merece el voto que se discute en las sobremesas de las familias honestas de este país.La casta política es nuestro peor enemigo.

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