De las aulas sin escalas a L’Hôpital Pitie-Salpêtrière

Por Virginia Canal

Hace unas pocas horas tomó estado público un video donde puede observarse a Laura Radetich (causa intranquilidad y pavor citar a esta Sra. como “docente”, a pesar de que dicta clases en la Escuela Técnica N° 2 María Eva Duarte de Ciudad Evita, partido de La Matanza y, además, alecciona a futuros educadores en el ámbito de la enseñanza superior) increpando a un alumno por cuestionar al régimen kirchnerista.

En el video filmado por otro alumno, la Sra. Radetich, entre gritos e insultos, desafía y arroja el guante a un estudiante por opinar distinto a ella y trata de convencerlo, discurso subido de tono mediante y con gestos que bien pueden ser análogos a un exorcismo político, de que la crisis económica que atraviesa la Argentina es el resultado inevitable de la gestión macrista.

La protagonista de esta historia se convierte así en una exhibición patológica viviente cuyos recursos mentales, capacidades cognitivas y métodos de adoctrinamiento merecen mucho más que opiniones laxas y subjetivas de gente como Ud. o como yo: sin escalas y con celeridad hay que derivarla a L’Hôpital Pitie-Salpêtrière…aunque no estén ya ni Freud ni Charcot. De resultar muy oneroso el tratamiento psicológico – neurológico en París para el gobierno de “Pudió” Kicillof del cual dependen las tareas que cumple la Sra. Radetich, otra opción que surge tiene asiento en el “imperio”.

De hecho, pueden intentar acudir a entrevistas vía Zoom con Daniel Kahneman (psicólogo israeli-estadounidense, ganador del Premio Nobel de 2002 en Ciencias Económicas) quien investigó la forma de pensar de los seres humanos llegando a la conclusión en su libro “Pensar rápido, pensar despacio” (2012) que las personas tenemos dos sistemas a los fines del razonamiento: el sistema 1, vertiginoso, intuitivo y emocional, donde se prioriza el ahorro de esfuerzos, y el sistema 2, mucho más lento, reflexivo y racional que no escatima en gastar energías para adoptar una decisión.

No tengo dudas que si Danny acepta conocer a la Sra. en cuestión y la estudia solo cinco minutos, obtendrá un nuevo Nobel al descubrir que, en casos excepcionales como el de la “profesora” (¿?), ¡ni siquiera hay sistema ! De no ser posible tampoco, infiero que una simple consulta a Facundo Manes permitirá saber, al menos en principio, que la doña está fuertemente afectada por el sesgo ideológico-político PK ¡Pero no es la primera! Y dudo, sin conmoción, que sea la última.

Repasemos un poco la cuestión del adoctrinamiento en las aulas con un par de ejemplos: El libro de Historia para tercer año del secundario de la Editorial Santillana, “América y Europa durante los siglos XVIII y XIX”, en el cual se hace una negativa referencia al «régimen liberal»; en “Geografía de la Argentina”, de Kapelusz (2016), destinado también a tercer año del secundario, hay una vasta cantidad de alusiones a los programas sociales del kirchnerismo y se señala con efusividad que los período de gobernanza de Néstor y Cristina fueron un verdadero modelo de crecimiento e inclusión social; en la gran UBA también se supo hacer referencia a la ideología partidaria en algunas preguntas de exámenes (parcial del CBC en la materia Introducción al Pensamiento Científico); y “Gorila Gorilón”, el audiocuento infantil implementado en algunos jardines de infantes de Entre Ríos con alto contenido ideológico.

No señores y señoras, adoctrinar no es lo mismo que generar reflexiones críticas ni ponderaciones independientes. Adoctrinar tampoco es inclinar la balanza hacia el juicio autónomo ni hacia el examen emancipado. Adoctrinar es “es cerrar la posibilidad de la duda, negar la libertad de pensamiento y sustituir la argumentación y el diálogo por la confianza en quien adoctrina, sustituir el pensamiento propio por la fe emocionada. El adoctrinado renuncia a pensar por su cuenta, renuncia a su condición humana y sustituye la razón por la literalidad de la doctrina y la fe en razón del origen” (Ramón Sánchez Ramón, “Sobre enseñar y adoctrinar.

Por una educación crítica e independiente”, p.1, 2018). Adoctrinar es, lisa y llanamente, el intento nefasto de influencia personal de Radetich sobre el alumno que se opuso a su creencia sesgada. PD: Un educador puede expresar su postura política, lo que no debe es tratar de imponerla a sus alumnos. PD: Ley de Educación Nacional N°26.206 Art. 3º — La educación es una prioridad nacional y se constituye en política de Estado para construir una sociedad justa, reafirmar la soberanía e identidad nacional, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, respetar los derechos humanos y libertades fundamentales y fortalecer el desarrollo económico-social de la NaciónArt. 8º — La educación brindará las oportunidades necesarias para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida y promover en cada educando/a la capacidad de definir su proyecto de vida, basado en los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común.

PD: Radetich podrá hacer su tratamiento en compañía de Alberto Fernández, fiel defensor de la democracia “a palos”, en L’Hôpital Pitie-Salpêtrière.PD: Funesto y fatídico futuro de un país donde a los docentes, antes que título habilitante, deba requerírsele un certificado de aptitud psicológica. PD: Mi admiración a los docentes que enseñan a pensar y no obligan a creer.

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