LA ARGENTINA SE PONE DE PIE

Por Rogelio Alaniz

Podemos permitirnos estar satisfechos. No digo alegres porque no se puede estar alegre en un país con mas de cien mil muertos. Pero sí congratularnos porque el soberano de la democracia, es decir, el pueblo, se ha expresado de manera concluyente: el peronismo fue derrotado en toda la línea. En la cosmopolita ciudad de Buenos Aires y en el Chaco; en provincia de Buenos Aires y en La Pampa; en Chubut y en San Luis; en Santa Fe y en el santuario K de Santa Cruz; en la remota Tierra del Fuego y en la entrañable Mendoza; en la “república” de Corrientes y en la aguerrida Entre Ríos; en Jujuy y en Río Negro; en la docta provincia de Córdoba y en el feudo de San Luis.

Se ganó en la ciudad y en el campo, en la llanura y en la montaña. Se ganó en muchas provincias, algunas consideradas bastiones inexpugnables del peronismo. Al respecto no equivocarse: en estas elecciones fueron derrotados Alberto y Cristina; Massa y Máximo. Los estrategas y responsables de un país al borde del precipicio. A no equivocarse: ganar una elección no es un privilegio, es una responsabilidad, una enorme responsabilidad; una responsabilidad que habrá que ratificar dentro de dos meses.

En estos sesenta días el peronismo hará lo posible y lo imposible para revertir esta derrota. Y lo harán a su estilo. Ya lo dijeron anoche: a la gente hay que ponerle plata en el bolsillo. Los más prudentes pretenden justificarlo con el argumento de incentivar el consumo y ampliar el mercado interno. Palabras. Lo que van a hacer es acelerar la marcha de la máquina impresora de billetes y dilapidar los pocos pesos que nos quedan.

Sospecho que no les va a alcanzar, pero lo harán sin mediar en escrúpulos y en gastos. El peronismo se juega el poder y sus principales dirigentes se juegan la libertad porque la cárcel los está esperando. Lo sucedido ayer demuestra que la mayoría de los argentinos quieren vivir de otra manera. Importa convencer a muchos más de que esta esperanza es posible. En noviembre no solo hay que ir a votar, sino convencer a los más escépticos de que el voto es indispensable.

En noviembre que nadie se quede en su casa. Y si hay que hacer colas largas a hacerlas, porque una de las estrategias del gobierno será poner todas las dificultades necesarias para impedir que la gente se exprese. A no darles el gusto. Importa ganar. Insisto una vez más. Al kirchnerismo hay que derrotarlo. Ayer recibió una significativa paliza; importa finalizar con lo que se empezó.

Espero que los dirigentes opositores no cedan a los cantos de sirena de un peronismo derrotado que va a proponer el oro y el moro para ganar tiempo. Ya habrá en el futuro tiempo para los acuerdos, pero hoy se exige concluir con la tarea iniciada ayer o, dicho de otra manera, respetar la voluntad mayoritaria de los votantes que decidieron que la República Argentina sea, aunque parezca redundante, una república.

Y una república libre y justa; una república sin ese horizonte humillante e inhumano de pobreza, de empresas quebradas, de chicos fuera de la escuela, de inseguridad, de inflación y con un estremecedor balance de muerte. Insisto: podemos permitirnos estar satisfechos. La Argentina que amamos vive, está presente, y además tiene sed de futuro.

Rogelio Alaniz, profesor de Historia en la U.N.Litoral.
Periodista de LT10 Radio Universidad Nacional del Litoral.
Editorialista del diario “El Litoral”. …
Es autor de “La década menemista” (UNL, 2000), y de la novela “Aquellos fueron los días”

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