El regreso de los muertos vivos

Por Virginia Canal

La trama es tan pero tan obvia: buscan maquillar asimetrías atroces para ganar indemnidad. Algunos cadáveres políticos resucitaron en las últimas horas por obra y gracia del ritual del mal que ejecutó Cristina Fernández, y por la previsible cobardía, complicidad y traición del presidente de algunos argentinos, Alberto Fernández.

Otra vez los interfectos enclavan en el gatuperio maldito que vincula el tristemente célebre actuar patibulario de la política kirchnerista –peronista con la existencia y subsistencia de los que aún mantienen vigentes los principios y valores de cualquier estado de derecho lúcido y alejado de cualquier ensayo de corrupción. La reencarnación, trazada como hoja de ruta por la mano de la revanchista serial vicepresidente, está coordinada de modo tal que le permita a ella –principalmente- y a otros poderosos políticos domésticos hacer de nosotros los jugos más dulces con los limones más ácidos.

Por eso no podemos darnos el lujo de la distracción: la resurrección de algunos ejemplares humanos es posible; quedó en claro tras el atronador derrape electoral del régimen que desató la ira y el arrebato de Neftis. Los zombies están de regreso. Ahí van: Juan Manzur en la Jefatura de Gabinete de Ministros; Aníbal “la morsa” Fernández a cargo del Ministerio de Seguridad; Julián Domínguez retoma el dominio de Ganadería, Agricultura y Pesca; Jaime Perzyck asumirá como ministro de Educación y el fracasado Daniel Filmus encabezará Ciencia y Tecnología. Los muertos vivos no son broma.

Si intentaron devorar al propio presidente y se zamparon de un bocado a algunos funcionarios de primera línea ¿por qué no habrían de cobrarse la vida del resto de la ciudadanía que no colabora con el proyecto de desguace estatal y de inmunidad para Cristina? Los pactos escabrosos que cierra la ex vicepresidente con sus secuaces nos interpelan y obligan a reexaminar la selección de estos personajes fenecidos y reanimados (puntualmente conviene repasar el triple crimen de General Rodríguez, el contrabando de efedrina y los aportes de campaña de 2007).

Además, debemos reclamar claras respuestas sobre lo acontecido en el gobierno nacional y no una simple carta plagada de yoísmo pero vacía de toda coherencia y realidad.PD: Nos vemos en noviembre. Los que estamos en la otra orilla apelaremos a la democracia y a la ética republicana para impedir el embate de vuestra zombificación. De esa zanja que cavará el voto, el resurgir será un vano intento y la humillación será peor que el abatimiento e ignominia de septiembre.

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