La lógica del enemigo revanchista

Por Virginia Canal

Los Estados modernos fueron organizados para preservar a sus ciudadanos. Están obligados por su deber de garante a salvaguardar —en principio y al menos— la vida, la dignidad, la integridad y la libertad de quienes residen en sus territorios; ergo, cualquier atentado contra esos derechos no puede definirse más que como un quebrantamiento irreversible a las normas morales y éticas fundamentales y como una omisión estatal injustificable e imperdonable.

Cuando el propio Estado se convierte en cómplice de esa transgresión es porque la venganza, el castigo, la desidia, la ineficacia y el retribucionismo se han vuelto su lógica gubernativa. De allí que no me tiemble el pulso al afirmar que estamos siendo testigos directos de crímenes de Estado al omitir éste la tarea tuitiva y el compromiso de asegurar el bienestar de los ciudadanos.

Es necesario y urgente que la justicia restituya la seguridad de los argentinos y, aprovechando la elevación del tiro, que intente reestablecer su propia credibilidad en una sociedad sometida al terror por un grupo de revanchistas facinerosos y protervos. Es indispensable, además, que seamos nosotros quienes en unos pocos días les digamos BASTA a los criminales “de arriba”, a los que fomentan el miedo como herramienta de control, a los que sin jalar el gatillo, liquidan de todos modos…

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