¿Quién sos Mario Bergoglio? El engaño «populista» lleva tu nombre

Por Virginia Canal

Con cierta liviandad de juicio, sin ninguna autoridad moral y carente de todo sustento teórico y fáctico, Su Santidad populista tildó de egoístas a quienes deciden no tener hijos o tienen solo uno y, en cambio, según sus palabras “tienen perros y gatos que ocupan ese lugar”. Estas expresiones que el sumo pontífice emitió condenando a las parejas que eligen no ser padres o no ser padres múltiples son bien poco acertadas; además exponen la ignorancia supina del populacho Francisco en tres cuestiones elementales: la voluntad individual, la proyección de la economía familiar y la especial situación de los seres sintientes incluidos en el concepto de familia multiespecie.

Para tratar de entender semejante atrocidad dicha por el “jesuita”, es preciso hacer un racconto de algunas de las leyes a las que la Iglesia Católica se opuso tratando de imponer sus postulados religiosos y morales por sobre los derechos individuales y sociales (a los que ahora se suman los derechos de los animales): 1. Libertad de cultos. 2. Educación común, gratuita y obligatoria. 3. Matrimonio civil. 4. Voto femenino. 5. Patria potestad compartida. 6. Divorcio vincular. 7. Educación Sexual Integral (ESI). 8. Matrimonio igualitario. 9. Legalización del aborto.

Lo manifestado permite entender el motivo por el cual no es indispensable hacer un ejercicio cognitivo excepcional para comprender por qué la Iglesia Católica (léase “institución” y los representantes de la fe cristiana) atraviesa sus horas más complicadas y el escape de muchos fieles durante los últimos años. Y si a eso le sumamos otros “temitas” más espinosos, no hace falta explicar más. Corta la bocha, el aparato de la Iglesia siempre rechazó todo lo que contradiga sus dogmas más ridículos al mismo tiempo que avaló muchos de los peores crímenes cometidos contra el ser humano.

En lo que aquí ocupa y preocupa, es decir, en la intromisión nauseabunda del papa peronista en la cotidianeidad familiar, es posible reconocer el desconocimiento (o la hij@pute$) de este señor sobre la problemática de las economías domésticas en crisis (algo que no es exclusivo de Argentina), el avasallamiento sobre la voluntad de las personas y sus proyectos y, finalmente, la falta de consideración de las mascotas como seres susceptibles de compartir con el humano su vida.

Te pregunto pontífice anticapitalista, a vos que estás en el Vaticano “pancho” despotricando gratuitamente desde tu trono: ¿vas a donar dinero a las parejas para que alimenten, vistan, eduquen, cubran las necesidades de salud y ocio de sus hijos? ¿No te da siquiera un poco de pudor hablar de egoísmo mientras disfrutas de tus privilegios inmerecidos? ¿Quién sos Mario Bergoglio para imponer ideas retrógadas y con ausencia absoluta de humanidad? ¿Quién te dio entidad para emitir semejante juicio de valor? Por último ¿No es preferible elegir la luz y el amor que emanan los animales antes que defender la oscuridad y perversión de curas pedófilos y corruptos? Allá vos, tus convicciones, tus valores y tus prioridades.

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