Cafiero se reúne con el secretario de Estado norteamericano Antony Blinken, mientras la presidencia confirma la gira de Beto a China y Rusia

Por Nacho Montes de Oca*

Cafiero se reúne con el secretario de Estado norteamericano Antony Blinken, mientras la presidencia confirma la gira de Beto a China y Rusia para reunirse con Xi Jingping y Putin el 3 y 4 de febrero. Esta esquizofrenia se da en un momento complicado para la estabilidad mundial. Mientras tanto en la frontera entre Ucrania y Rusia, Putin movió 100.000 soldados con una amenaza directa de invasión y en el norte, Suecia movilizó tropas a la frontera por miedo a que Moscú esté en las vísperas de llevar la crisis a conflictos fronterizos localizados.

La situación en Ucrania no se limita al apoyo a los independentistas de la minoría rusa en la región de Donbás, es una continuación de la invasión rusa a Crimea en 2014. E igual de importante es el paso de los gasoductos rusos que abastecen a Europa occidental en un momento clave. El suministro de gas quedó bajo control ruso cuanto intervino a favor de Armenia en el conflicto de Ngorno Caravaj con Azerbaiyán, ya estaba bajo su control por el norte a través del báltico por el Nord Stream y queda el paso por Ucrania, en donde el tablero termina por cerrarse.

Las tarifas de energía en Europa se multiplicaron y ponen en jaque su recuperación post pandemia, por lo que eso que parece un asunto militar se convierte en un tema que afecta las compras de materias primas y podría desatar una crisis económica que afecte a países como Argentina. China, mientras tanto, sigue dando señales de querer cumplir a su vieja aspiración de invadir Taiwán y devolver la “provincia rebelde” a su territorio y desafía a Occidente destrozando la democracia en Hong Kong que había pactado con occidente en el acuerdo de restitución de 1997.

No se trata de simulaciones. EEUU movió el submarino nuclear USS Nevada con misiles balísticos a Guam, al sur de China, acortando el tiempo de respuesta a un ataque de China, mientras Pekín reforzó sus guarniciones en las islas Spratley y su litoral meridional. En tanto se dan estos movimientos, China exhibe sus misiles hipersónicos diseñados para desafiar a la flota norteamericana, en un juego de provocaciones que se completa con el refuerzo militar de EEUU y Gran Bretaña a Australia. Es una escalada militar lenta pero progresiva.

Corea del Norte, apoyado cada vez más abiertamente por China, lanzó hace horas misiles hacia el mar japonés y tanto despelote agravó la tensión en la región. Rusia y China coordinan cada vez más sus políticas exteriores. EEUU y Europa occidental se unen frente al desafío… Para darse una idea de cómo afecta al resto del mundo, esta crisis explica la falta de chips para informática y automóviles producidos por Taiwán y Corea del Sur. Pekín comienza a dictar normas para bajar su dependencia a las materias primas del exterior. Todo se relaciona.

El problema no es una guerra abierta como muchos temen, sino reflotar un escenario de conflictos permanentes en diversos puntos del globo que se perpetúen y a la larga nunca definan un ganador. La inestabilidad, podría ser más destructiva y dolorosa que un shock de violencia. Mientras tanto Rusia afronta una situación interna delicada. Muchos temen que Putin resuelva apelando al nacionalismo militarista y de paso coloque sus armas en nuevos mercados. O busque competir con el imperialismo occidental y chino instalando bases en el exterior como en Siria.

Recordemos que ante el reto de EEUU por la situación en Ucrania, Putin contestó amenazando con la instalación de bases en Cuba y Venezuela. Como en la Crisis de los misiles, pero con armas más modernas y la ideología reemplazada por el deseo de supremacía económica y política. China ya avanzó en ese campo. El “collar de perlas” de puertos controlados por sus empresas y la inversión en Asia, África y América Latina, condicionan a muchos estados en esta disputa, tanto como las deudas que adquirieron los países para poder acceder a inversiones chinas.

La base china en Argentina es una parte de su apuesta diplomática y militar. Y en la asunción del dictador Ortega en Nicaragua se volvió a hablar de un paso similar al canal de Panamá controlado por China a través de ese país. Quién controla el paso, controla el comercio. Occidente no actúa solamente a la defensiva. Desde 1989 viene tejiendo una serie de alianzas que le permitieron conseguir aliados y puestos de avanzada en muchos países europeos que antes eran parte de la esfera soviética. Putin dice sentirse acorralado por la OTAN ampliada.

Volvemos entonces al principio. El viaje de Cafiero a Washington. Fue en un momento en que Argentina está al borde del default y depende de un acuerdo financiero con occidente que controla los organismos internacionales de crédito. China y Rusia, no ofrecen salidas financieras. Algunos se preguntan aun porque el Secretario de Estado recibe a un enviado de un país que lo desafía con sus alianzas y la declaración de sus dirigentes. Es que EEUU está contando aliados y adversarios. Sabe de la vulnerabilidad argentina, más allá de la calidad del enviado.

Trump se dedicó a Oriente y a desarmar el enorme costo presupuestario y político del despliegue militar en Siria, Afganistán e Irak. China y Rusia aprovecharon el vacío disponible. E hicieron lo mismo, particularmente China, para instalarse en América Latina. Ahora, es tarde. Washington intenta revertir el aislacionismo de Trump, que no era en realidad autismo exterior sino la primacía de la idea que el comercio era más importante que el militarismo. Ese descuido favoreció el avance del populismo en América Latina y desdibujó la presencia de EEUU.

¿Es importante Argentina en este juego? En la región Chile acaba de cambiar de color ideológico. Perú es una duda. Brasil y Colombia se mantienen cerca de Washington. Venezuela es una colonia de Rusia y China. México besa a Managua y Washington. El resto, sigue a los grandes. Y en lo inmediato, el temor de Washington es que ante un escenario de default y de calamidad económica, la vice argentina y sus seguidores se radicalicen y busquen en Pekín y Moscú una salida y coloquen a Occidente como la explicación a todos los patetismos que suceden al default.

Si el kirchnerismo decidiera radicalizarse y asociarse a los adversarios de occidente, dejarían a uno de los grandes exportadores de materias primas y dueña de reservas de materiales estratégicos como litio e hidrocarburos del otro lado de la valla. Ese no es un dato menor. Y el ejemplo de uno de los países “grandes” de la región corriendo hacia uno de los bandos sería tan peligroso como cuando en 1943 un grupo de coroneles pidió sumarse al Eje y luego colaboró para instalar regímenes similares en toda la región. Hoy, se deciden bandos otra vez.

El otro temor es que además de decidirse por un bando, adopten los modos de gestión política ante la disidencia al estilo “Hong Kong” y el modelo económico de estatismo y expropiaciones, reformas que como demuestran Cuba y luego Venezuela, son muy difíciles de revertir. Una vez que un país se deslizó al “estilo” oriental, llegan las exigencias diplomáticas y comerciales, la exportación a la región el modelo y la instalación de bases militares, un requerimiento que desde la crisis de las drogas en Colombia, Occidente no demanda a sus asociados.

En Argentina ya está la base del sur y los acuerdos para explotar energía a favor de empresas rusas y chinas. Hay contratos de inversión en obras públicas y servicios de 5G. Son señales que en momentos como éste, no pasan desapercibidos. Leen reportes y libros de historia. Saben que el anuncio simultáneo de la gira de Beto a Rusia y China es una jugada que no se originó en Buenos Aires, que carece de la sofisticación y peso para arreglar a las apuradas una gira con dos líderes tan importantes. Esa obediencia, es otro dato que les preocupa.

China y Brasil son los principales socios comerciales de Argentina, seguidos por EEUU. Pero si ordenamos a los socios por el lado en que se ubican en cada lado de la disputa, más del 65% de nuestro comercio es con el bando de Occidente. Eso se juega también, el futuro comercial. Por eso lo que sucede en el mundo no afecta y la visita de Cafiero va más allá de la definición del default. Tiene que elegir entre el realismo de sus dilemas económicos y la adopción de reformas pro mercado o apelar a la ideología y el dramatismo de la consigna setentisa.

PS: en los números fríos, Argentina carece de una moneda fuerte y depende de sus exportaciones para resolver el drama de sus finanzas en estado terminal. No sé si China y Rusia pueden ofrecer una alternativa. Lo que si ofrecen, es un método para anular la libertad de elegirla.

*Nacho Montes de Oca es escritor y periodista especializado en relaciones internacionales
Twitter: @nachomdeo

http://nachomdeo.com/

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