El “Metalverso” de Alberto Fernández

Alguien conectado al Metaverso, el espacio 3D virtual, se ve como un loco moviéndose ridículamente en una realidad que no existe. Exactamente como el Presidente arrojándose a los brazos de Putin y cuando más necesita a EEUU para un acuerdo desesperado con el FMI. ¿Será el “Metalverso” esa sarasa de decirle a cada uno lo que quiere escuchar?

Visto desde afuera, alguien conectado al Metaverso, el espacio 3D virtual en internet, se ve como un loco moviéndose ridículamente en una realidad que no existe. Exactamente como el presidente Alberto Fernández arrojándose a los brazos de Vladimir Putin, y criticando a los EEUU en el momento en que más necesita de ese país para un acuerdo desesperado con el FMI.

El delirante entreguismo al neo comunismo zarista encarnado por el ex agente de la KGB en momentos en que amenaza a Ucrania con sus ínfulas imperialistas ya sería un desatino para el equilibrio diplomático a menos que haya oscuros negocios en la letra paralela de los memorándums que nunca conoceremos del todo. Pero además de eso, la decisión argentina de exponerse ante el mundo adulando a un líder autócrata, que en su país encarcela opositores, barrió con la libertad de prensa y persigue homosexuales, sólo confirma peligrosamente una política exterior que traiciona los presupuestos de la democracia y los derechos humanos, ya no sólo como rebelde transgresión sino como acción de gobierno.

En una dimensión directamente pragmática, criticar frente a Putin la dependencia de EEUU y ofrecerse como puerta de entrada para Rusia en América Latina, plantea una contradicción con las propias necesidades del Presidente, quien supuestamente había jugado todas sus fichas políticas a un acuerdo con el Fondo para evitar el default, y es él mismo quien con su genuflexión ante el colonialismo soviético, parece ponerlo en peligro.

¿Por qué Alberto Fernández, que necesita como nunca el visto bueno del Fondo y del país que gobierna Joseph Biden va a escupir su propio asado en un viaje que además ocurre en medio de tensiones bélicas entre las dos potencias de la otrora Guerra Fría? Hay dos posibles respuestas: o lo hace por mera estupidez o para dejar contenta a Cristina, y aquí vale un apartado. Se trata de un alineamiento impresentable más como el que acerca a Argentina a Nicaragua, Cuba o Venezuela, o hay oscuros negocios que de verdad comprometen la soberanía, sobre todo en el plano enérgetico pero también con ofrendas que involucran al país en estrategias militares que lo comprometen. Rusia no da puntada sin hilo. En momentos en que quiere disfrazar de asedio de la OTAN a su propio puño dominante, mientras despliega tropas en la frontera ucraniana, nada le viene mejor como aparecer mojándole la oreja a los norteamericanos en el sur del continente.

¿Será que el Presidente argentino ya resignó la autonomía que parecía haber ensayado sosteniendo el acuerdo con el Fondo incluso a pesar de la renuncia de Máximo K a la jefatura del bloque del Frente de Todos? ¿Será que tiene terror de las represalias? ¿O será el Metalverso, esa “sarasa” de decirle a cada uno lo que quiere escuchar que parece ser la descripción discursiva perfecta para las oscilaciones permanentes del presidente argentino? Es tan confuso el mensaje que sólo puede sumar incertidumbre en el peor de los contextos. ¿Sabe Fernández para qué hace lo que hace? ¿O padece un extraño síndrome de Estocolmo con la vicepresidenta?

Cuentan que ya en las negociaciones que se habían llevado adelante en Roma, la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, que conoce perfectamente las miserias de la cortina de hierro por haber crecido en la Bulgaria comunista, ante los coqueteos soviéticos argentinos que ya se contorneaban, sorprendida, se esmeró en explicarle a un asistente sobre lo titánico que resulta resurgir de la pobreza social y económica que genera el comunismo. El mundo entero atestiguó la bancarrota de comunismo, pero la pseudo izquierda kirchnerista lo idealiza.

Sea como sea, luego del besamanos putinejo, la jefa del FMI descerrajó dos advertencias que endurecen las conversaciones con nuestro país, remarcando los peligros de la alta inflación y también lo oneroso de los subsidios. Si el Fondo venía contemplativo, incluso por interés propio de presentar resultados ante el pagadios argentino del que también es responsable, Argentina presenta un talento indiscutido para convertir en hostil incluso lo amigable. Ahora sólo le da argumentos a quienes piden dureza para un país que de 21 acuerdos con el organismo no cumplió ninguno.

Todo ocurre en un momento bastante complicado, en el que lejos de mostrar el barco al garete se debería acelerar el rumbo indiscutido a tierra firme.

Volviendo al Metaverso, en estas horas, los mercados temblaron por el desplome de Meta, la casa matriz de Facebook y Whatsapp, que sufrió en un solo día la mayor destrucción de valor para una compañía en la historia de Wall Street con una pérdida de 230 mil millones de dólares. La debilidad del gigante que buscaba salvarse con su propio Metaverso convertido en red social 3d virtual, precipita tensiones en la economía internacional. No vaya a ser que el stress en el mercado, adelante decisiones sobre suba de tasas, como advierten analistas, porque eso sí volvería a sacudir a economías en extrema fragilidad como Argentina. Lamentablemente nada de esto parece detener el otro Metaverso, el Metalverso, que sigue su derrotero en China, el otro rival de EEUU.

De Lenin a Mao, ¿no advierte el Presidente que no puede perder más tiempo y que el juego de las simulaciones resulta demasiado riesgoso? Nada bueno puede deparar a una democracia, el coqueteo con tantos déspotas. Metalverso, nomás.

Cristina Pérez para www.infobae.com

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