Turquía copia a Argentina

En lugar de buscar solucionar el problema, lo que pretende Erdogan es ocultarlo para perpetuarlo: como los Kirchner entre 2007 y 2015

Por qué es importante que los ciudadanos dispongan de información fidedigna sobre cuál es la tasa de inflación? Al menos, por dos motivos. El primero es para protegerse del robo inflacionista: si somos capaces de anticipar correctamente la inflación futura, ajustaremos correspondientemente los precios a que estamos dispuestos a vender nuestros bienes o servicios y, por tanto, lograremos contrarrestarla. El segundo es para fiscalizar la labor de nuestros gobernantes: si estos detentan el monopolio de la moneda, es lógico que tengan una mayor o menor responsabilidad en alimentar un determinado proceso inflacionista (por ejemplo, al imponer políticas fiscales o políticas monetarias demasiado expansivas), de modo que conviene que podamos exigirles responsabilidades por sus desmanes.

Y precisamente esas dos razones, que motivan que a los ciudadanos les interese contar con buena información sobre la inflación, también motivan a los políticos a no querer proporcionársela. Por un lado, los políticos se lucran con el señoreaje cuando pueden crear moneda para comprar bienes y servicios en el sector privado sin que este anticipe correctamente la inflación: si, por ejemplo, el flujo de gasto nominal del Gobierno aumenta un 10% y los ciudadanos incrementan el precio de los bienes o servicios que venden al Gobierno en un 10%, entonces el gasto real del Gobierno no se incrementa. Por otro lado, a los políticos también les interesa que sus desmanes inflacionistas pasen desapercibidos para que nadie les exija las pertinentes responsabilidades: es decir, para que puedan continuar abusando de su poder (gastando excesivamente en afianzar o incrementar su control sobre la sociedad).

En lugar de buscar solucionar el problema, lo que pretende Erdogan es ocultarlo para perpetuarlo: como los Kirchner entre 2007 y 2015 Por eso, en aquellos países con instituciones débiles, donde el Gobierno tiene un amplio margen de maniobra para hacer y deshacer arbitrariamente a su gusto, se corre el riesgo de que el Gobierno censure aquella información, procedente de fuentes públicas o privadas, que transmita datos con respecto a la inflación que le resulten políticamente incómodos.

Esto fue lo que sucedió en Argentina en enero de 2007, bajo la presidencia del peronista Néstor Kirchner: la inflación estaba desbocada y el instituto nacional de estadística del país, el Indec, tenía pensado publicar datos veraces sobre la misma; el Gobierno ordenó a sus directivos que manipularan los datos para ocultar más de la mitad de la inflación y cuando los directivos se negaron, fueron cesados y reemplazados por hombres de confianza de los Kirchner. Esta manipulación estadística se mantuvo hasta 2015, bajo la presidencia de Fernández de Kirchner y bajo el Ministerio de Economía de Axel Kicillof.

Este último un economista que en 2008 no había dudado en denunciar públicamente la manipulación estadística del Indec (su centro de estudios económicos afirmó entonces que “como es de público conocimiento, a partir de la intervención política del Indec en enero de 2007, las estadísticas oficiales han perdido toda credibilidad”) pero que la perpetuó conscientemente durante su mandato.

La experiencia argentina podrá parecernos estrafalaria, pero unos días atrás se ha repetido en un país que hace apenas unos años aspiraba a entrar en la Unión Europea: Turquía. Como ya hemos explicado en otras ocasiones, la inflación está completamente disparada en la península de Anatolia: el último dato, de enero de 2022, no solo constata una inflación interanual del 36%, sino una intermensual del 13,5%. ¿Y qué ha hecho Erdogan frente a tan preocupantes datos? ¿Anunciar un plan de consolidación fiscal? ¿Dar marcha atrás en su neofisheriana política de bajar tipos de interés? No, cesar al jefe del instituto nacional de estadística de Turquía para colocar a un subalterno que le cocine los datos de inflación a su gusto.

En lugar de buscar solucionar el problema, lo que pretende Erdogan es ocultarlo para perpetuarlo: como los Kirchner entre 2007 y 2015. Turquía copiando lo peor de Argentina: su tosco arte de manipulación estadística.

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