¿Qué carajo nos pasa? Por Virginia Canal

Por Virginia Canal

En el trabajo, en la calle, en un bar con amigos, en la cena familiar, en Facebook, en Twitter, solo silbamos bajito. Tan apagado es ese sonido lastimero que hasta parece que pretendemos esconder el orgullo de ser argentinos.

Lo que nos pasa es la debacle económica, los nauseabundos actos de corrupción, las violentas crisis institucionales, las incapacidades, desvaríos y sofismas de muchos de nuestros gobernantes y la tragicomedia de las traiciones políticas. Es Ciccone, son los cuadernos, la fuga de divisas, los bolsos voladores, las cajas fuertes, los fiscales muertos, las llamas anti drogas, las vacunas robadas, los hoteles fantasmas, los cambios de humor y las extrañas contrataciones con el Estado.

Lo que nos pasa es el avasallamiento propio de los tercermundistas.

Lo que nos pasa es que hemos sido noqueados por la impotencia, por la frustración, por el agotamiento, por el desánimo, por la desesperanza, por la indiferencia y por la inercia.

Lo que nos pasa es que estamos viviendo con angustia y dolor el retroceso de esta nación. Lo que nos pasa es que estamos perdiendo a esa Argentina de progreso que soñaron nuestros próceres.

Es bien sabido que nuestra historia siempre ha arrastrado conflictos de distinta naturaleza e intensidad. Aun así, fuimos capaces de ir sorteándolos y hasta pudimos imaginar un proyecto de país dispuesto a crecer. Sin embargo, desde hace más de cuatro décadas estamos asistiendo al ocaso de la Argentina; esto nos aleja cada vez más de aquellos sueños e ideales patrióticos y de los valores y principios fundantes de este país.

Lo que nos pasa es que tenemos enfrente a una Argentina en ruinas que mañana estará mucho peor.

Y también nos pasa que nadie nos enamora, nadie nos convence, ni nadie se erige en el estadista que se necesita en estos tiempos convulsos y de crispación. Son todos —o casi todos— un simulacro de lo que debería ser (pero no es). Nos han ido acostumbrando al patoterismo, al atropello, a la burla, a la falta de respeto, a la mentira, a la intolerancia, al combate para beneficio de ellos y en nuestro detrimento.

¡¡¡Toda esta mierda nos pasa!!!

No sé ustedes, pero no estoy lista para dejar de sentir orgullo de ser argentina.

PD: Pido gancho para los tibios, tiempo muerto para los cagones y piedra libre para los homicidas del país.

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