Núcleo atómico inestable: CFK

Por Virginia Canal

Otra vez estamos frente a los estragos que causa la “pata de elefante”, pero no es el sótano ucraniano que se creó en 1986 cuando en Chernobyl se produjo la brutal explosión por el hidrógeno acumulado en los reactores que concluyó con el accidente nuclear más grave de la historia mundial. No, no, Argentina tiene su propia masa de residuos radiactivos denominada científicamente como Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner.

A diferencia de lo que sucede en Ucrania, CFK —según la nomenclatura política—no está escondida ni descendió a arder en el antro de la condenación; ella irradia -insaciable- sus partículas radioactivas sobre el cuero curtido del país.

La exposición a este núcleo atómico inestable de dimensiones considerables es letal; no nos hace falta a los argentinos que ningún físico nos lo corrobore ni que nos expliquen sus efectos directos e inmediatos y sus consecuencias indirectas y mediatas. Desde el 10 de diciembre de 2007 padecemos su radioactividad y vemos como desintegra todo lo que toca.

Ahora le tocó el turno al ministro de economía. Martincito, el Doctor en Economía e investigador de la Escuela de Negocios de Columbia University junto al premio Nobel Joseph Stiglitz (entre otros laureles académicos que no le sirvieron de mucho), fue alcanzado por la descomposición (poco) espontánea del nucleido inestable. Sí, a Tincho también lo desmembró, lo calcinó y lo evaporó la reacción nuclear proveniente de CFK.

¿Qué nos depara el destino? No lo sé ni puedo imaginarlo. Lo que sé es que la crisis institucional, financiera, económica, política y social ya no es un fantasma; el poder de voladura de CFK otra vez lo logró, es una realidad que Argentina vuelve a caminar la cornisa desde la que se ven las calderas de Pedro Botero.

Mañana será otro día…mucho peor.

PD: El último que apague el reactor.

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