Humor político: Calmate Javi

Por Alejandro Borensztein

De haber sabido antes que los problemas del país se resolvían insultando gente, hubiéramos empezado por ahí y ya tendríamos el bienestar canadiense. Presidente. Sería importante que no se distraiga agraviando y escrachando artistas o simples ciudadanos.

Antes que nada, un comentario pensando en la seguridad del presidente y en la tranquilidad de todos. Desde chicos nos enseñan que debemos sentarnos derecho sobre la silla, con la cola bien atrás y los muslos apoyados. A pesar de eso, como se puede ver en las fotos y en cada aparición televisiva, el presidente Milei se sienta siempre en el bordecito, casi al límite, a riesgo de que la silla se le incline hacia adelante, él se vaya de boca contra la mesa ratona y se destroce toda la trompa. Lo último que necesitamos los argentinos es un presidente libertario sin dientes. Desde acá le pedimos a su entorno que se lo expliquen rápidamente antes de que salgamos en la tapa de todos los diarios del mundo. Sentate derecho León. Está en juego la dignidad del anarcocapitalismo.

Dicho esto vayamos a lo importante.

De haber sabido antes que los grandes problemas del país se resolvían atacando a Lali Espósito, cuestionando el Festival de Cosquín y escrachando e insultando gente por doquier, hubiéramos empezado por ahí y ya tendríamos déficit cero, la inflación uruguaya y el bienestar canadiense.

Si esto fuera cierto, querría decir que la cosa era más fácil de resolver de lo que todos pensábamos. Sin embargo, hay mucha gente que no está tan de acuerdo y piensa que los problemas se resuelven de otro modo. Inclusive el problema de los gobernadores, intendentes y jefes de gobierno que tiran manteca al techo y de paso se untan un cachito en el bolsillo.

Si Milton Friedman, referente de Milei, hubiera enunciado que la limitación al crecimiento de la oferta monetaria a tasa moderada y constante se lograba puteando a Lali Espósito difícilmente le hubiesen dado el Premio Nobel. Es más, apuesto a que Milton Friedman, y muy posiblemente también Friedrich Hayek, harían pogo felices en un recital de Lali.

Para comprender mejor este tema debemos tener en cuenta algo clave: a Milei se lo votó por dos razones principales. La primera fue para sacarnos de encima a Cristina, Alberto, Massa e Insaurralde, y la segunda fue para terminar con la inflación que, justamente Cristina trajo de vuelta a la Argentina en 2007.

Siendo esta la misión del gobierno, sería importante que Milei no se distrajera agraviando y escrachando artistas o simples ciudadanos. En todo caso, esa tarea siempre se puede delegar en gente que lo sabe hacer mejor. Argentina tiene grandes expertos en la materia que podrían ocuparse.

No es por andar rascando el fondo de la historia, pero si hace falta buscar gente especializada en perseguir artistas podríamos recurrir a algún peronista de aquella inolvidable Triple A, cuya sigla significaba Alianza Anticomunista Argentina. El kirchnerismo supo reciclar a varios.

Si Javi supiera que la AAA mató a casi 1.000 personas y mandó al exilio a otros tantos con la excusa de perseguir a quienes ellos consideraban “comunistas”, tal vez dejaría de gritarle “zurdo de mierda” a cuanto tipo lo cuestiona o le trae el café frío.

Solo para recordarlo, digamos que la Triple A debutó en 1973 poniéndole una bomba al entonces senador radical Hipólito Solari Yrigoyen (por suerte la explosión no lo mató), pero el hit artístico de la banda fue el comunicado de 1974 en el que amenazaban de muerte a Luis Brandoni, Hector Alterio, Nacha Guevara, Norman Brisky y Horacio Guaraní. En un par de días, los cinco tuvieron que abandonar el país. Ahí comenzaron los exilios. Luego aparecerían otras listas de la Triple A que incluían a Mercedes Sosa, Alfredo Alcón, Pepe Eliaschev y tantos otros.

Finalmente, digamos que la Triple A fue un ensayo de lo que luego sería la dictadura. Nunca olvidemos que el Terrorismo de Estado fue patentado por la Junta Militar pero inventado por el laboratorio del peronismo.

Por supuesto, el presidente no ha amenazado a nadie y suponemos que no tiene planeado hacerlo, pero nunca está demás recordar antecedentes.

Si no queremos ir tan atrás en el tiempo ni ponernos tan dramáticos, en tren de delegar la tarea de escrachar gente, Milei podría pedirle al kirchnerismo que le preste su falange escrachadora. Aquellos inolvidables fascistas de 678 fue de lo mejorcito que tuvimos en los últimos años. Pasaban de la TV Pública a Radio Nacional, o iban de la gráfica a Télam. Verdaderos jugadores de toda la cancha.

También están disponibles los militantes de La Cámpora que organizaban festivales donde llevaban chicos a escupir afiches de Mirtha Legrand, Chiche Gelblung, Mauro Viale y Morales Solá. O los que le hicieron un juicio en plaza pública a Magdalena Ruiz Guiñazú o los que corrían por la calle a los periodistas de TN al grito de “¡devolvé los nietos!”.

Cualquiera de estos personajes le serviría a Javi para delegar el trabajo sucio y no tener que hacerlo personalmente.

Para terminar con el tema cabe recordar algo básico: de un lado tenemos al Jefe del Estado Nacional que controla las Fuerzas Armadas, la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura, la Aduana, la AFIP, los Servicios de Inteligencia y toda la guita que le otorga el presupuesto nacional. Del otro lado está Lali con un micrófono, o un jubilado que quiso comprar 10 dólares.

No hay duda de qué lado debe pararse un argentino de bien: obvio que todos nuestros corazones están incondicionalmente con Lali. Pero por la dudas la cabeza siempre con Javi, no sea cosa que después de atacar a Lali se la agarre con cualquiera de nosotros, te tire encima el poder del Estado y te persigan el resto del mandato como hicieron los Kirchner, Isabelita y otros demócratas.

No faltó quien lamentara que estos desbordes de Milei opacaran otros asuntos políticos más de fondo. Por ejemplo, el documento que el jueves publicó Cristina en el que evaluó los primeros dos meses del gobierno y que, por las puteadas de Milei, no se enteró ni el loro.

Igual no lo hubiera leído nadie porque era un plomazo de 33 páginas. Ella siempre fue larguera. Es sabido que la capacidad de síntesis no es su fuerte. A juzgar por los resultados, la economía y la política tampoco.

También quedó opacado el acuerdo político que estarían por anunciar Milei y Macri. Seamos sinceros: un acuerdo entre gente que ya está de acuerdo no tiene ninguna gracia. No es noticia. La novedad sería que se pongan de acuerdo entre aquellos que se detestan. Eso sería el verdadero cambio, pero evidentemente es algo que no le interesa a nadie. A los argentinos no nos tocaron estadistas.

Finalmente, los desbordes del León también taparon dos malas noticias para Pepe Albistur, Máximo Kirchner, Pablo Moyano y otros patriotas exuberantes:

1. Lamentablemente no habría consenso por ahora en la sociedad para hacerle un golpe de estado a Milei. Tampoco pareciera que vaya a caerse en los próximos meses. Van a tener que seguir esperando.

2. La gente de Caro Cuore confirmó que por ahora no tienen previsto lanzar una línea masculina de corpiños.

Ojalá pronto se les resuelvan ambos problemas, por el bien del movimiento nacional y popular, y por el decoro de algunos de sus dirigentes.

Amigo lector, en una parábola alucinante de la historia, Milei ocupa el centro de la escena y lleva el timón.

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